Te Puna Pau
Lugar en el que se extraían y se preparaban los grandes moños que cubrían a los moai (la mayoría no los llevaba). Los antiguos pascuenses abrieron esta cantera tardíamente en uno de los numerosos conos adventicios de la isla. La roca roja con la cual se fabricaban los pukao es muy blanda, ya que está formada por escoria volcánica. La verdadera dificultad que debían sortear los escultores era extraer estos sombreros de los cráteres y, particularmente, llevarlos cuidadosamente rodando hasta los ahu sin dañarlos. Se cree que, en ausencia de instrumentos como las grúas, quienes levantaban a los moai primero fijaban el pukao sobre su cabeza y luego levantaban todo el conjunto mediante un sistema que consistía en apilar piedras y usar palancas (Heyerdahi realizó el experimento en Anakena en 1956). Los pukao pesaban entre 9 y 12 toneladas.
Te Pito o te Henua
Puna Pau
La piedra redonda situada a un lado del ahu te Pito Kura evoca con su forma a un huevo o una esfera. Si bien no se sabe mucho de la función que desempeñaba en el pasado (si la tuvo), se transformó rápidamente en una curiosidad turística bautizada como “el ombligo del mundo” (te Pito o te Henua). Otras cuatro piedras redondas más pequeñas, agregadas recientemente, permiten a los amantes del esoterismo sentarse alrededor y juntar sus manos en la gran piedra para sentir el mana de la Isla de Pascua.
Por otra parte, y fundamentalmente por esta razón, este ahu debe visitarse porque ahí yace el moai más grande jamás esculpido, transportado y levantado. Mide 9,84 m de alto y se calcula que pesa unas 74 toneladas.
Hanga Oteo
El punto más septentrional de Isla de Pascua, en la ladera norte del Maunga Terevaka, está formado por un semi-cráter volcánico. En sus laderas se encuentran varios sitios arqueológicos (especialmente casas-barco). Entre estas construcciones figuran una tupa y algunos hare moa. En estos gallineros edificados tardíamente, los pascuenses escondían durante la noche las preciadas aves que usaban para ceremonias de intercambio, cuyas plumas permitían realizar peinados y otros ornamentos. Este sector de Rapa Nui es, sin duda, uno de los más bellos, un lugar donde emana una extraordinaria serenidad. No se ha trazado ningún camino. A este anfiteatro natural completamente aislado del resto de la isla se puede acceder a caballo o a pie por un sendero desde Anakena. La ayuda de un guía local es indispensable para apreciar plenamente este sector bastante desconocido.
Los tres Motu (Motu Kao Kao, Motu Iti, Motu Nui)
Motu: Kao Kao, Iti, Nui
Es aquí donde los servidores (hopu manu) de los candidatos a hombre-pájaro (tangata Manu) esperaban el primer huevo de un pájaro marino en migración. Primero fue la fragata y después una especie de gaviotín. El Motu Iti está atravesado por una veta de obsidiana, en tanto que el Motu Nui se encuentra salpicado de numerosas cavernas pequeñas, las habitaciones individuales de los servidores. Algunas presentan grabados y pinturas sorprendentes, como un extraordinario rostro en relieve (el dios creador Make Make) pintado en ocre oscuro. Hasta el día de hoy, los pájaros marinos continúan anidando en este lugar. Para llegar al Motu Iti, los hotu manu recorrían a nado el kilómetro de mar hostil que separa la costa de la isla sobre una especie de tabla de caña. Actualmente, estos islotes son populares sitios de buceo de gran belleza.